1975, Vol. 1, No. 2, pp. 249-268.
J.R. Kantor
University of Chicago
RESUMEN
En la actualidad, los problemas lingüísticos se estudian bajo la influencia de tres tipos insatisfactorios de postulación.
Los lingüistas generales, siguiendo la tradición filológica o textual suponen que el lenguaje consiste de cosas, y así emplean un modelo químico de estructuración que se desplaza de los elementos (fonemas) a las moléculas (palabras morfema) y a compuestos sintácticos de orden complejo. Los postulados de las otras dos clases de estudiosos del lenguaje son de naturaleza más psicológica o conductual.
El primero se adhiere estrechamente a la tradición mente-cuerpo, de acuerdo con la cual la conducta de lenguaje consiste en la expresión de estados mentales por medio de manifestaciones verbales. El segundo grupo rechaza el mentalismo pero reduce el habla a expresiones verbales basadas en el modelo de los reflejos fisiológicos.
El autor plantea que la investigación científica del lenguaje requiere de un enfoque diferente a los tres mencionados.
En consecuencia, en este artículo se presenta la hipótesis de campos interconductuales concretos que proporciona un fundamento naturalista para la subestructura y la superestructura psicológica de la lingüística psicológica.
1. El lenguaje como un campo interconductual
Aunque la psicología del lenguaje ha sido durante mucho tiempo un departamento bien cultivado, ha experimentado recientemente una muy considerable intensificación de interés e investigación. Desafortunadamente, sin embargo, todavía queda mucho espacio por clarificar y mejorar del estudio lingüístico en psicología. Todavía se requiere de la diferenciación efectiva entre lenguaje intrínsecamente psicológico de otras cosas y acciones denominadas bajo el mismo nombre, pero más importante es la necesidad de enmendar el análisis y descripción de actos de lenguaje psicológico. Para lograr estos fines, propongo la hipótesis de los campos lingüísticos interconductuales.
En soporte de esta hipótesis, sostengo que nos permite distinguir los complejos eventos intercomunicativos y simbólicos de palabras y cosas simbólicas y su estructura, como lo estudiado en la tradición filológica y lingüística general.
Ocuparse de campos y situaciones interconductuales es respetar la naturaleza científica para obtener descripciones e interpretaciones de los eventos observados en lugar de las instituciones lingüísticas establecidas. Dentro del dominio de la cuidadosa observación psicológica se revelan las diferencias entre comportamiento lingüístico y no lingüístico así como las diferentes características de actos de habla y de simbolización.
Por otra parte, como una cuestión de rutina, después que tengamos aislados los tipos de lenguaje psicológico auténticos, la hipótesis interconductual muestra la manera radical de salir de las asunciones históricas mente-cuerpo derivadas de la teología, y la filosofía especiosa. En este artículo, describo los eventos del lenguaje psicológico como campos interconductuales definitivamente observables.
Cuestiones terminológicas: inmediatamente después de comenzar el estudio de los eventos lingüísticos seremos más conscientes de las posibles influencias inadecuadas del largo uso establecido de los términos lingüísticos. El uso de estos términos puede encubrir el hecho de que los datos esenciales a ser estudiados son los ajustes comunicativos y simbólicos y no sólo palabras y combinaciones entre éstas. Esta es una confusión concomitante a asociar todos los complejos y variados comportamientos comunicativos y simbólicos exclusivamente con la anatomía y fisiología de la lengua. Mientras esta asociación puede no ser impropia cuando se trata con comportamiento verbal y vocal, incluso a pesar del hecho de que mucho más está en acción además de la lengua, de hecho el organismo entero, es un error ignorar gestos manuales, faciales, y de otros tipos, incluyendo el habla silenciosa, así como el comportamiento de oír y escuchar en actos interpersonales. El problema aquí es similar al uso acostumbrado del término psicología por disciplinas enteramente diferentes de aquellas que emplean el término originalmente. Si bien las circunstancias culturales nos obligan a usar el término “lingüística”, este hecho puede no perjudicar la descripción e interpretación de eventos psicológicos extremadamente importantes.
2. Psicología interconductual del lenguaje
Ahora estamos listos para analizar los eventos lingüísticos con base en el plan interconductual y en seguida nos ajustamos a la tarea primaria de la ciencia, nombrar, para aislar un tipo específico de cosas y eventos para la exacta y precisa investigación. Por lo tanto, debemos separar actividades propiamente clasificables como hablar y simbolizar una de la otra y ambas de otras variedades de tipos de comportamientos. Comenzamos por separar campos comportamentales lingüísticos de los no lingüísticos.
Campos comportamentales no lingüísticos. Esencialmente, los ajustes no lingüísticos consisten en campos de comportamiento en los cuales el organismo comportándose interactúa con los objetos estímulos sobre la base de la simple y mutua interacción entre funciones estímulos y respuestas. El siguiente diagrama (Fig. 2) representa el campo no lingüístico o no comunicativo.

Este tipo de campos contrasta con los más complicados campos lingüísticos y simbólicos como se indica en la Figura 3 y 4.
Dos tipos de campos lingüísticos.
Dentro del dominio lingüístico existen dos tipos de campos comportamentales. Uno es el comportamiento intercomunicativo el cual es muy bien conocido por cada persona desde que comienza a hablar e intercomunicarse con otros en situaciones personales. El segundo consiste en hacer y usar objetos simbólicos de muchos tipos. Esto es de gran importancia para observar la diferencia entre estos dos tipos de campos comportamentales.
En aras de diferenciar entre comportamiento hablado y simbólico está bien diferenciar por separado las características esenciales de los dos tipos de comportamiento lingüístico, por lo que las diferencias entre ellos se destacan claramente.
Primero consideramos el habla o el tipo referencial de campo el cual incluye dos factores sobresalientes.
A. El tipo de interconducta referencial
El campo de comportamiento referencial difiere marcadamente de ajustes no referenciales por su naturaleza triangular. Cuando una persona habla, ésta entra al vértice de un triángulo de interconducta con dos objetos estímulo. Uno es la persona a quien se le habla, el otro la cosa o condición sobre la cual él habla. Lo que el hablante hace esencialmente es referir al escucha la cosa o aspecto sobre la cual está hablando. Históricamente, esta triangularidad ha sido incrustada en las personas de descripciones de la gramática. La persona en el estudio tradicional del lenguaje fue dividida en tres etapas: 1. Yo, representa la persona que habla; 2. Tú, la persona a la que le hablan; y 3. Esto, la cosa sobre la que se habla. El campo referencial puede acertadamente ser caracterizado como un campo de biestimulación simultánea.
El campo comportamental referencial.
Por comparación con los campos comportamentales no referenciales, el campo comportamental referencial incluye la interconexión de dos funciones estímulo-respuesta operando simultáneamente. El diagrama en la figura 3 muestra los diferentes factores en el campo.
Esto es esencial para notar que el CCR no siempre incluye a otra persona además del que habla. Además de hablar con otras personas, nosotros podemos hablar a nosotros mismos o con alguna persona imaginaria. Podemos hablar a nosotros mismos o alguna persona imaginaria como algún objeto, o fuerza. En lenguaje estrictamente técnico esto significa que las funciones estímulos auxiliares pueden ser inherentes a la misma persona que habla, así como en algunos otros objetos estímulos. Esto puede también residir en el mismo objeto al cual la función estímulo de ajuste es inherente, como cuando se habla con alguien sobre uno mismo.
El comportamiento referencial contrasta tanto con acciones abiertas tales como recoger algo y con las acciones implícitas tales como recordar un evento pasado. El habla, diferente a la acción abierta, no produce efectos inmediatos en las cosas. Hablar, sin embargo, se diferencia del comportamiento de recuerdo en ser un logro activo en lugar de una recuperación pasiva.

Aunque la conducta lingüística por sí misma no produce efectos en las cosas, puede hacerlo, por supuesto, de forma indirecta. En lugar de recoger algo por mí mismo, puedo pedir a otra persona que lo haga. Por esta razón, el hablar puede ser llamado comportamiento de ajuste indirecto.
Hablar o comportamiento referencial no necesita ser vocal. En lugar de decir, “mira aquel pájaro”, podemos señalarlo y conseguir el mismo efecto. Una conversación entera puede ser mantenida sin realizar algún sonido. El lenguaje puede ser enteramente subvocal, o puede ser manual-gestual como debe ser en el caso de los mudos.
B. Interconducta simbólica
Por contraste con el comportamiento referencial, la interconducta simbólica es uniestimular. La leve semejanza entre los dos segmentos de comportamiento o tipos de campo es debido al hecho de que la interconducta simbólica implica una serie de dos segmentos de comportamiento sucesivo, como se indica en la Figura 4.
Un signo objeto o señal está dotado con la función de señalar alguna otra cosa o evento. La letra griega psi es muy frecuentemente usada como un símbolo para psicología, ya sea el nombre o la materia. Un cráneo y huesos cruzados simbolizan o es sinónimo de peligro en un cruce ferroviario, en un lugar de alta tensión, o en una botella de líquido. La conciencia de la cosa señalada o el reconocimiento de ésta, a menudo es tratada como decodificación, ya sea cuando es realizada por el simbolizador original o alguien más. Está claro, por supuesto que la función de significado puede señalar un comportamiento positivo así como negativo.

Comportamiento verbal como comportamiento simbólico.
Debería ser evidente que los dos tipos de comportamiento lingüístico son completamente diferentes y no deben ser confundidos. Esta confusión, sin embargo, es extremadamente común cuando las palabras son símbolos, con el resultado de que habla referencial es considerada como simbólica. Aunque este no es ciertamente el caso, el comportamiento verbal no referencial en su independencia de la interconducta referencial es extremadamente importante. La iniciación y actuación de interconducta simbólica permite que el individuo haga ajustes que de otra manera serían imposibles.
Observe a un niño quien ha sido enviado a traer algo de la habitación de al lado. Note que se mantiene repitiéndose a sí mismo “libro rojo”, “libro rojo”, porque ha aprendido que si no continuará re-estimulándose podría no saber por qué fue a la habitación. Es a través de tales respuestas-palabras, que operan como estímulos substitutos, que la realización de muchas acciones se hace posible. Tales palabras estímulos sustitutas sirven como comportamiento simbólico para muchos objetos sobre los que se actúa y también para los actos que se van a realizar.
En la vida adulta observamos la operación de tales comportamientos simbólicos en una larga variedad de situaciones -por ejemplo, cuando sumamos o restamos. Para realizar tales actos nos mantenemos informados del total al que ya hemos llegado en la larga columna de cifras que hemos estado sumando. Sin las reacciones verbales, probablemente no habría en absoluto, ningún recuento.
Acciones sustitutivas verbales son también indispensables para recordar cosas y eventos. Especialmente en sociedades primitivas la gloria y aventuras del grupo son recordadas y preservadas en términos verbales de canciones y cuentos. Ciertos hombres y mujeres debidamente designados por la tribu dictan de generación en generación en la forma de tradición oral los recuerdos de los eventos, y la sabiduría de la tribu. El comportamiento verbal, aquí sirve como el material escrito o impreso en sociedades más complicadas. Tales comportamientos de recuerdo y preservación pueden ser ubicados junto a los procesos de hablar sobre los eventos como puntos altos en el comportamiento humano.
El comportamiento de nombrar, del mismo modo, implica una conducta verbal de una manera esencial. La acción vocal en la situación sirve como una herramienta muy efectiva para producir resultados deseables e importantes. Nombrar es un proceso de aislamiento de las cosas entre sí y para etiquetarlas. Es más, es una base para el análisis, la abstracción, y resumir cosas y sus cualidades. La conducta verbal-simbólica de este tipo es una característica integral del pensamiento y el razonamiento. La opinión de que la conducta simbólica es más importante en la vida de las personas que hablar o comunicarse señaliza la diferencia entre los dos tipos de conducta lingüística.
Comportamiento referencial y simbólico frente a cosas lingüísticas.
El hecho de que los términos “lenguaje” y “simbolización” signifiquen mucho más que comportamiento hablado y simbólico sugiere que hay que ser cuidadosos para distinguir los diferentes tipos de cuestiones. Para enfatizar la diferencia entre los diferentes tipos de cuestiones se ofrecen distintas ayudas para apreciar la naturaleza del lenguaje psicológico. La marca principal de la diferenciación es por supuesto el comportamiento, las acciones del organismo. Cuando estamos tratando con una cosa, en lugar de una interacción estímulo-respuesta podemos estar tratando con objetos de lenguaje, pero no con el lenguaje psicológico.
Esto es cierto incluso en objetos que estimulan el lenguaje psicológico. Por lo tanto, las palabras impresas o escritas en materia de publicidad o en la literatura, las cuales estimulan el habla, no son fenómenos del lenguaje psicológico aunque pueden haber derivado en última instancia de sonidos realizados en ajustes lingüísticos reales.
El lenguaje psicológico puede ser separado también de cosas que nunca han jugado algún papel en los ajustes lingüísticos. Tal es el caso con los escritos los cuales son meramente registros. Las crónicas de historia pueden estimular generaciones futuras de personas a pensar en la grandeza y la bondad de reyes y naciones. Estos materiales son productos del comportamiento psicológico, pero ellos mismos son cosas sin ninguna identificación con el habla o con el comportamiento intercomunicativo, a menos que pasaran a estimular a alguien a hablar de ellos. Pero incluso en ese caso, nosotros todavía diferenciamos entre las funciones realizadas por los organismos y por los objetos estímulos.
Hay, sin embargo, una cosa tal como el lenguaje cristalizado, a saber, lenguajes muertos. Por lo tanto, el lenguaje no psicológico puede derivarse de comportamiento lingüístico, al igual que la madera de mi mesa fue alguna vez un organismo vivo. Cuando A le dice a B algo por medio de la escritura, el material escrito puede ser considerado como la cristalización de la expresión. En este sentido la literatura es un descendiente del boca a boca referido a eventos importantes o interesantes.
Pero debemos notar que estos registros están conectados con el lenguaje referencial sólo como sobrevivientes y reminiscencias del lenguaje vivo y no porque sean los estímulos inmediatos para nuestras respuestas de lecturas. Tales objetos pueden ser llamados productos de lenguaje vivo. Son los resultados de particulares ajustes lingüísticos, pero no deben ser confundidos con actos los cuales constituyen la fuente de su origen.
Si debemos usar el nombre lenguaje para ambos, lenguaje psicológico y no psicológico podríamos hacer bien para distinguir entre ellos llamando al primero funcional y al segundo lenguaje morfológico.
3. Rasgos característicos de campos lingüísticos
El comportamiento referencial es convencional y metafórico.
Para ser efectivo en el intercambio social, la conducta de hablar debe ser convencional. Debe ser realizada de manera similar por los distintos individuos en campos lingüísticos. De otra forma, las condiciones esenciales para el entendimiento mutuo serían insuficientes.
No se trata de pasar por alto la individualidad de los hablantes. Como individuos únicos cada persona reacciona de manera distinta, por lo tanto sus ajustes son variados, y al igual que todo el comportamiento lingüístico, metafórico. La fijeza y permanencia de las palabras en las palabras de la lingüística general está ausente aquí.
Las características convencionales del lenguaje son fácilmente comprendidas. Considere la articulación formal del habla. Cuando hablamos, nuestra acción puede ser clasificada como parte de algún sistema de lenguaje. Esto es, ya sea francés, inglés o italiano, etc. Esto significa en efecto que el lenguaje consiste en pronunciar ciertos patrones de sonidos que pertenecen a un vocabulario particular y sujetos a cierta organización gramatical. También la pronunciación debe ser más o menos estándar. Por lo tanto, las personas que hablan un dialecto coloquial en común pueden conversar, pero ellas no podrán interactuar con personas que hablen dentro del mismo sistema de lenguaje pero con una enunciación distinta. Esta es la razón por la que algunas veces se dice que el inglés británico e inglés americano son dos tipos de lenguaje completamente distintos.
La misma situación, prevalece cuando consideramos los aspectos gestuales del habla. Estos también son modelos convencionales de conducta y marcan fácilmente al hablante de un dialecto de otro. Los gestos de la mano, cabeza y hombros son también modelados en las relaciones grupales. Ambos, camareros parisinos y taxistas hablan elocuentemente con gestos pero ellos realizan gestos distintos.
Diferencias individuales en el comportamiento lingüístico.
El principio de las diferencias individuales se mantiene para el habla como lo hace para cualquier otro tipo de comportamiento. A pesar del carácter convencional general del habla, parece que nuestras reacciones lingüísticas todavía tienen su aspecto individual y personal.
El convencionalismo del habla después de todo refiere sobre todo a la forma en que hablamos, pero la manera en la cual hacemos nuestras referencias no es, con mucho, la totalidad o incluso la parte principal de la respuesta. Además, incluso la manera de hablar ofrece muchas oportunidades para la variación individual. Cada individuo pertenece a muchos diferentes grupos sociales, cada uno de los cuales cuenta con sus propias diferencias lingüísticas distintivas. Al elegir nuestro vocabulario o introducirnos dentro de una manera de hablar legal o científica, esto le da a uno un tono único y singular en el comportamiento lingüístico. Un ejemplo divertido de un vocabulario personal es la expresión de Dana, el autor de Two Years Before de Mast, que al regresar de sus breves experiencias de navegación-marítima, escribió sobre “gobernar un caballo”. Los médicos con frecuencia reportan que los pacientes en clínicas de caridad deben hablar individualmente de su anatomía y sus males porque nunca han aprendido ninguna manera convencional de hacer referencia a ellos.
La individualidad del habla es adicionalmente ejemplificada por las variaciones en la calidad de la voz. Algunas personas tienen una voz clara, distinta e incluso musical; otros hablan de manera ronca, mientras que otros tienen lo que James divertidamente denomina secantes voces de papel. Cada diferencia individual influencia la claridad y una placentera pronunciación. No es difícil separar aquellos que hablan clara y uniformemente de quienes murmuran o descargan sus palabras como balas. Investigaciones conducidas por ingenieros telefónicos demuestran que sólo un mínimo de sonido es realmente necesario para llegar al oyente. Este hecho proporciona una amplia base para variaciones en el discurso de los individuos.
El estilo de habla es igualmente una fértil fuente de diferencias lingüísticas individuales. Algunas personas hablan pintorescamente, usando muchos gestos individuales y metáforas enérgicas, mientras que otras hablan con frialdad y sequedad como si recitaran de un libro.
Todos sabemos también, que el comportamiento lingüístico patológico o parcialmente anormal les da a las personas un distintivo carácter individual para sus respuestas lingüísticas. Basta con mencionar la vacilación exagerada, volubilidad dinámica, tartamudeo o balbuceo que marcan los particulares ajustes lingüísticos.
Cuando pasamos de la manera de hablar a la fase más claramente referencial del discurso, probablemente encontramos incluso grandes posibilidades para diferencias individuales. Se nos debe recordar una vez más que el lenguaje es una adaptación psicológica definida. En consecuencia, la persona con mayor experiencia en un campo particular de la actividad humana puede decir más sobre ese campo y más expertamente que otros. Incluso, sea o no sea cierto, había sólo doce hombres en el mundo quienes podían discutir las teorías matemáticas de Einstein, la sugerencia ilustra ampliamente las diferencias lingüísticas entre las personas.
La cuestión de si conversamos sobre ciertos temas o con ciertas personas, o si inhibimos nuestra conducta lingüística, nos pone directamente en contacto con el problema de las diferencias individuales.
En general, cuando prestamos estricta atención a los hechos concretos del comportamiento del habla y pensamos solamente en términos de los aspectos formales, encontramos que las reacciones de lenguaje, tal vez incluso más que otros tipos de comportamiento, están sujetas a grandes variaciones individuales.
Comportamiento verbal no referencial
Todo comportamiento verbal es psicológico, pero no siempre es referencial. Hay una gran brecha entre el comportamiento genuinamente referencial y la actividad de emitir sonidos o palabras.
Uno tiene la intención de golpear el clavo de lleno en la cabeza, pero se golpea el dedo. Debemos afirmar que la exclamación “ay”, “maldición”, “oh dios”, son articulaciones verbales perfectas, pero no son habla referencial. La psicología popular pronuncia tales expresiones vocales para expresar sentimientos. Si esto es o no una caracterización correcta, tales expresiones, claramente, no son un comportamiento referencial genuino, sino más bien expresión oral.
El comportamiento psicológico lingüístico no es meramente hacer palabras y sonidos. Son muchos los factores que argumentan elocuentemente lo contrario. Consideremos uno de la psicología anormal. Ciertamente, personas patológicas se mantienen repitiendo formas verbales estereotípicas. Durante horas y horas ellos continúan murmurando series de palabras, mientras que se mantienen yendo y viniendo por sus habitaciones. Aunque esta verbigeración consiste en palabras definidas, hay que descartarlas como lenguaje referencial.
Conocemos qué lenguaje psicológico y expresiones vocales no son idénticos desde que podemos hablar sin realizar comportamiento vocal. Nuestras respuestas lingüísticas más íntimas se realizan en términos gestuales. Hablamos por medio de gestos manuales, expresiones faciales, etc. Por otra parte, probablemente en nuestro más auténtico comportamiento referencial, incluso, cuando nosotros realizamos articulaciones verbales o palabras, nosotros al mismo tiempo realizamos comportamiento gestual, el cual no solamente facilita habla vocal, sino también constituye conducta coordinada con él.
4. Aspectos situacionales del lenguaje
La conducta lingüística es realizada bajo cada circunstancia concebible. Ciertamente cada posible tipo de situación humana ofrece la ocasión para la acción hablada o simbólica. En esta sección discutimos una serie de situaciones en las cuales la conducta lingüística está interrelacionada con acciones no lingüísticas.
Referencia independiente y dependiente.
La conducta lingüística es realizada bajo cada circunstancia humana concebible. Cada tipo posible de situación ofrece la ocasión para hablar. Cuando este comportamiento está íntimamente conectado con otra acción lo llamamos dependiente como contraparte del tipo puramente referencial, el cual es independiente de otros tipos de comportamiento. Distinguimos cuatro maneras en las cuales el habla está conectada o asociada con otras acciones.
a. Habla mediadora
Cuando uno dice, “Por favor barre mi cuarto”, uno asegura la realización del barrido indirectamente por la respuesta lingüística. Esta es, sin duda, la más íntima conexión del habla con otros tipos de acción. Es este tipo de función instrumental, en la cual el lenguaje está conectado con algún tipo de trabajo o logro, que mejor justifica la denominación de habla mediadora.
b. Habla acompañante
Las respuestas referenciales pueden ser realizadas como acompañamientos esenciales o no esenciales de otros tipos de actuaciones. Cuando dos personas están levantando un objeto pesado, no solamente levantan y soportan el peso, sino que pueden decirse la una a la otra “Esto es sumamente pesado”. Una sola persona, también, puede ser alentada al decirse ella misma que el trabajo que está haciendo está quedando muy bien.
c. Habla sucesiva
“Ya está listo”, es una reacción de lenguaje que frecuentemente realizamos después que alguna tarea agradable ha sido finalizada. Todas las referencias en las cuales glorificamos o lamentamos algún evento que ha ocurrido son igualmente ejemplos del habla sucesiva de referencia lingüística.
d. Habla sustitutiva
La pobre mujer que grita, que su hijo está pereciendo, en lugar de correr ella misma dentro del edificio en llamas para llevarlo fuera, ilustra el tipo de lenguaje sustitutivo. De manera similar, las excusas para la conducta que fallamos en realizar caen en la misma clase.
e. Habla puramente referencial
Aunque el habla referencial puede ser enteramente independiente de otra conducta, puede ser sólo como necesaria o importante como habla dependiente. Quizás es esencialmente equivalente a informar a alguna persona de algún tipo de evento como decirle para hacer alguna cosa. Cuando recordamos que mucha de nuestra educación consiste en discutir cosas y eventos, nosotros no necesitamos decir nada más sobre la importancia del habla referencial. Sin embargo, desde el habla referencial se oscila entre la frivolidad de los chismes a la profundidad de la discusión científica y filosófica, vemos la necesidad e importancia que simplemente ilustran, pero que no caracterizan, el habla independiente.
Hay muchas razones para el habla puramente referencial. Ese comportamiento puede ser realizado fuera de la sociabilidad pura, o podemos conversar porque nos gusta hablar con alguna persona, o porque una convención lo demanda. Entonces, también puede entretenernos realizar esta clase de conducta. En otros casos, todavía referimos algún objeto porque estamos interesados en él, más bien que en la persona con la que hablamos o en nuestro propio comportamiento.
Habla expresiva e intercomunicativa
La conducta de hablar es usualmente interpersonal. En una conversación, las personas interactúan mutuamente con algún otro, por lo que las respuestas de una persona pasan a ser estimulación para la otra y viceversa. Todo lenguaje es intercomunicativo.
La conducta de habla, sin embargo, no necesita considerar respuestas en otras personas. Uno puede hablar a un individuo que está ausente. El habla de esta manera puede llamarse expresiva. Este tipo ni necesita ser adicionalmente discutido, pero el lenguaje comunicativo requiere un análisis y descripción adicional.
En el estudio del lenguaje comunicativo, debemos diferenciar entre el tipo referidor y el referido. El primero constituye una acción lingüística la cual sirve como un estímulo para el comportamiento lingüístico de alguna otra persona. El lenguaje referido, por otro lado, es una respuesta definitiva al lenguaje referidor, ya sea de tipo auditivo vocal (habla oída) o de forma gráfica visual (habla leída).
Todos los tipos de habla pueden ser de tipo referidor. La auditiva-vocal consiste en hacer sonidos por medio de nuestro aparato vocal. A continuación, hay toda una serie de actividades que llamamos gestos vocales, tales como el énfasis tonal y acentos, y en general que es popularmente descrito como expresión vocal.
Además, hay gestos que no son vocales, que van desde la gesticulación facial sutil, a los movimientos miméticos de los brazos y manos, incluyendo encogimiento de los hombros. La respuesta referidora biestimulacional son también realizadas por escrito y en general haciendo signos y símbolos de todo tipo. Si actualmente podemos decir cualquier cosa con flores o sellos podemos considerar tal comportamiento del mismo modo como lenguaje referidor.
5. Evolución de la interconducta lingüística
Dado que no existe nada o acciones, excepto las que han sido desarrolladas en campos en circunstancias particulares, el mismo principio debe ser aplicado a la evolución de las capacidades y actuaciones lingüísticas. En consecuencias, observar las circunstancias atendiendo la iniciación y expansión de ajustes lingüísticos no sólo ofrece valiosas reflexiones dentro de la naturaleza del habla y la comunicación, sino también de la naturaleza de los ajustes psicológicos en general. Además, porque del constante y copioso comportamiento lingüístico cada comportamiento arroja luz sobre la naturaleza y crecimiento de la personalidad y sus cambios.
El estudio del desarrollo del lenguaje, por supuesto, no es materia sencilla. En primer lugar, el desarrollo del comportamiento lingüístico no es solamente un largo proceso, sino también enormemente complejo. Por otra parte, ya que se realiza sólo en determinadas ocasiones el niño debe mantenerse bajo observación constante.
A pesar de las dificultades, los psicólogos están produciendo literatura considerable sobre la materia del desarrollo del habla. Esos escritos son de dos tipos generales. El primero consiste principalmente en el estudio de palabras. Padres y otros observadores reportan la edad de cuando su hijo dijo las primeras palabras, cuando hicieron una oración, qué tan largas fueron, cómo pueden ser divididas de acuerdo a la clasificación de las partes convencionales del habla, y cómo chicos y chicas se comparan en su desarrollo del lenguaje. Una variación de este tipo de estudios se aparta de la observación del desarrollo del niño individual para considerar un variado número de niños a la misma vez. La estimulación adecuada en forma de preguntas se puede ofrecer para muchos grupos de niños en edades diferentes, estatus de la casa, etc. y de esta manera una buena cantidad comparativa de datos puede ser recogida en un tiempo relativamente corto.
Un segundo tipo de estudios consiste en observar y grabar conversaciones de niños con algún otro o con adultos. Ambos tipos de estudios son mejor tratados como campos integrados de interconducta.
Una paradoja rápidamente notable es presentada por los estudios convenciones de comportamiento lingüístico en los niños. El énfasis general es sobre palabras y combinaciones de palabras y el desarrollo organocéntrico del niño. En esta conexión notamos la noción errónea de que el desarrollo de lenguaje es simplemente una función del crecimiento o la maduración. Actualmente, el desarrollo del lenguaje es más bien un proceso complejo de ajuste el cual, como todo el comportamiento psicológico, es dependiente de cierto número de condiciones.
Lo que falta para la comprensión de la naturaleza intrínseca del lenguaje es el entorno en el cual el crecimiento individual está inevitablemente y constantemente ajustándose. Este es el principio de ajuste que puede resolver numerosos problemas. Para la forma específica de la conducta lingüística, debe tenerse en cuenta a la familia del niño, el tipo de casa en la cual crece, y el número de tipos de sus contactos con adultos y niños. Estas y muchas otras condiciones ejercen sus efectos sobre el curso del desarrollo del lenguaje del niño y sus actuaciones posteriores.
Tomar las circunstancias de ajuste en consideración constituye el énfasis primario del enfoque interconductual de la psicología. La evidencia favorita del enfoque interconductual es encontrada en la observación de qué los ajustes lingüísticos son muchos más sutiles y aparecen mucho antes que la actuación vocal altamente coordinada y de otros tipos de acción convencional de los niños. Es por esta razón que se ha desarrollado el punto de vista de que el lenguaje no comienza como palabras sino como gestos. Que el comportamiento lingüístico de los niños comience antes que ellos realicen acciones verbales convencionales está indicado por el hecho de que, incluso en edades bastante avanzadas los niños a menudo hablan su propio lenguaje vocal por lo que las enfermeras y los padres deben aprender de ellos.
Más evidencia de los aspectos interconductuales del lenguaje es que los niños se comunican por medio de cada acción generalizada como gestos de varios tipos: llorar, sacudir su cabeza, tirar de la ropa o las manos de una persona cercana, etc. Más tarde, aparecen las vocalizaciones que vienen a ser las bases para los elementos de las expresiones verbo-vocales. Esto está, sin embargo, erróneamente implicado en esta descripción que gestos, vocales, consonantes, palabras y oraciones se desarrollan en sucesión fija.
Ahí está, definitivamente aparente la suposición de que el lenguaje o el habla consiste de expresiones convencionales en un dialecto formal.
El lenguaje como conducta referencial, indudablemente, puede ser más satisfactoriamente estudiado por la observación de conversaciones espontáneas o comportamiento interpersonal de los niños. Uno encuentra inmediatamente que las expresiones formales están subordinadas a la fase de ajuste de la conducta de habla, la luz también se alza sobre la cuestión de si los niños realizan expresiones independientemente de referidos pero simplemente como comportamiento expresivo. Ciertamente, mucho del comportamiento de los niños es egocéntrico y esto es verdad del habla así como de otros tipos de ajustes. Pero esto no es para ser tomado como caracterización inevitable del comportamiento de habla de los niños.
Expresión convencional de palabras versus ajustes lingüísticos.
Dentro del dominio del lenguaje podemos diferenciar entre el desarrollo de la capacidad para el desarrollo del uso convencional de palabras y la realización de ajustes referenciales o biestimulares. Los dos tipos de desarrollo son marcadamente diferentes. En gran medida, para el habla convencional se requiere un procedimiento de aprendizaje mientras que los ajustes de habla son desarrollados casualmente en situaciones de ajustes.
El desarrollo del lenguaje convencional verbal de los niños como una jerarquía de adquisición del comportamiento. La mayoría de los psicológicos acuerdan que el primer nivel consiste en el aprendizaje de nombrar cosas convencionalmente. Esto es, en gran medida un proceso de conexión articulada de palabras con objetos. El niño es enfrentado con un problema de pronunciación, para producir palabras articuladas que suenen de la misma manera que la de sus mayores. Los psicólogos difieren en cuanto a los detalles de estos desarrollos. Acciones con palabras consisten enteramente en el desarrollo de nuevas configuraciones de comportamiento por simple repetición de lo que otras personas hacen. Ciertamente, respuestas de lenguaje convencional son ya realizadas por los padres. Los niños aprenden a hacer lo que otros hacen en situaciones lingüísticas exactamente como se hace en la situación de trabajo cuando se utiliza un martillo en lugar de un cincel para clavar un clavo. Mientras todo desarrollo del comportamiento debe ocurrir en términos de las acciones de los niños, cada acción no es la mera elaboración de sus funciones psicológicas (reflejos vocales), sino además las interacciones en general, con las cosas del medio ambiente y actos como objetos estímulos. El mismo proceso de interacción opera en el desarrollo de los patrones más elaborados de respuestas referenciales convencionales. El niño acumula respuestas como frases, oraciones, idiomas, y serie de oraciones. Todo este comportamiento lingüístico es primero, definitivamente, del tipo de dialecto de la familia, pero después viene influenciado por el dialecto de las unidades más grandes de la comunidad y la nación.
El ajuste lingüístico genuino puede ser realizado de muchas maneras. La expresión de palabras y frases convencionales es solamente una. Otra forma sorprendente es indicada por el caso del hijo del psicólogo alemán Stumpf quien por dos años estuvo pegado al vocabulario privado que él mismo había desarrollado.
“Con estas palabras él realizó de manera real todas las posibles composiciones de palabras, oraciones largas, y serie de oraciones dando enteramente la impresión de un idioma extranjero”. Este tipo de ajuste de lenguaje ilustra una etapa media entre las formas puramente personales de ajuste de lenguaje y los patrones completamente convencionales de las palabras del diccionario.
En el desarrollo del lenguaje convencional las acciones de los niños son holofrásticas. Las expresiones de palabras simples constituyen la adaptación completa. Es bien conocido que los niños desarrollan el habla convencional por medio de expresiones holofrásticas. Cuando un niño dice “sombrero”, esto, así llamado, es equivalente a lo que es llamado convencionalmente como una oración completa. En esta etapa, es la manera que tiene el niño de decir “dame el sombrero” o “toma el sombrero”, como la situación indique. Observe, por lo tanto, que cuando el niño dice “sombrero” o “perro” no es porque él aprenda sustantivos primero o en mayor número, sino más bien que su ajuste lingüístico desde el punto de vista de las palabras está inmaduramente indiferenciado y elaborado.
Varias teorías de la evolución lingüística. Tan complicado e importante es el lenguaje en las vidas de los organismos humanos que no es de extrañar que una gran variación marca las teorías, así como los métodos de observación para el desarrollo del lenguaje.
En general, el enfoque predominante para el lenguaje está influenciado por dos consideraciones. Por un lado teórico, la conducta lingüística es considerada como simbología. Las palabras son consideradas como símbolos de ideas o cosas, mientras que por el lado investigativo el enfoque del condicionamiento influye en la conducta de los observadores. Ambos aspectos son antagónicos a la naturaleza del ajuste del habla y la simbolización.
Debido a estas dos influencias perturbadoras del enfoque convencional de la evolución lingüística es que se interpreta como principalmente condicionado.
Para ilustrarlo, al niño es mostrado un objeto y repite la palabra que es dicha en conexión con él. Un vaso de leche es apuntado y la enfermera dice leche, lo cual el niño repite. Después de un cierto número de tales presentaciones estímulo y repeticiones vocales el niño dice la palabra cada vez que se presenta el objeto.
Pero ¿de dónde provienen estos actos de palabras? De una cosa podemos estar seguros. Ellos no son el despliegue natural de los procesos de la laringe. Más bien, son desarrollos de los contactos con acciones de habla de otros niños y adultos. El comportamiento lingüístico convencional existe antes que cualquier niño en particular nazca. En general, aunque estas acciones son acciones inevitables de un mecanismo biológico u orgánico, estos son fenómenos culturales.
El aprendizaje lingüístico no está totalmente limitado al condicionamiento. La mayor parte del desarrollo de habla referencial consiste de la coordinación original S<–>R. Porque es evidente que el niño debe conectar referencias verbales o gestuales con los objetos estímulos originales en primer lugar. Dado que en teoría todo el aprendizaje condicionado debe estar precedido por el original proceso S<–>R no es inverosímil que gran parte del aprendizaje lingüístico consista de dos procesos a la vez.
Otras formas de aprendizaje no son excluidas tampoco. En general debemos considerar el desarrollo del lenguaje como un proceso complicado en el que todas las diversas formas de aprendizaje cooperan con la adquisición de un comportamiento no artificial para permitir al individuo adaptarse lingüísticamente.
6. Interconducta lingüística e instituciones verbales
En todo este artículo hemos estado contrastando las relaciones de ajustes lingüísticos y simbólicos con cosas verbales. En esta sección explicamos la naturaleza de cosas verbales como entidades e indicaciones institucionales.
Descripción de las instituciones lingüísticas.
Las instituciones pueden ser descritas como cosas, eventos, y condiciones que están institucionalizadas y persisten por un largo o corto tiempo, y constituyen las perspectivas conductuales de los individuos y comunidades. Las Instituciones lingüísticas asumen muchas formas que pueden ser rastreadas desde objetos físico químicos actuales a las formas y estilos de realizar comportamiento referencial que son exclusivos de los sistemas a los que pertenecen. De este modo, los ajustes individuales están instituidos como ingleses, franceses, chinos, rusos u otras instituciones de lenguaje.
Ahora, estos sistemas de lenguaje ejemplifican lo variante de las instituciones con historias intrincadas de crecimiento y desarrollo incluyendo contactos con otros sistemas, involucrando influencias mutuas a través de las cuales se han cambiado y modificado entre sí. También, mientras las características o rasgos de los sistemas, como se indica por los vocabularios y gramáticas determinan el estilo de expresión de un individuo, hay un efecto de retroalimentación de tal modo que el propio sistema es modificado. En consecuencia, los sistemas o instituciones lingüísticas muestran constantes cambios a pesar de los factores que contribuyen a la estabilidad y perdurabilidad.
En general, las instituciones lingüísticas consisten en tipos verbo-vocales de habla y por lo tanto la influencia estabilizadora sobre ellos es ejercida por transcripciones escritas. Las palabras y combinaciones de palabras en oraciones sirven como fijaciones del lenguaje vivo pero pueden operar sólo como frenos que ralentizan los cambios pero no los excluyen.
Tan cerca en una sociedad alfabetizada se escribe y se lee con conductas de habla que parecen ser similares o incluso idénticas, pero en realidad la confusión es imposible ya que las cosas del lenguaje y del comportamiento lingüístico nunca pueden ser idénticas. La gran diferencia entre estos dos, es, por supuesto, que el habla consiste en comportamiento, acción que nunca puede ser igualada por cosas estáticas, aunque estos últimos sean productos de acciones pasadas.
Cuando nos volvemos al habla no verbo-vocal nos enfrentamos al mismo problema general en cuanto a la relación de casos concretos de ajuste personal como en frente del sistema de lenguaje o instituciones referenciales. Nos referimos aquí, por supuesto, al habla gestual el cual puede o no acompañar ajustes verbo-vocales. Ajustes referenciales completos son realizados en su totalidad por medio de gestos manuales o de cuerpo entero. Hay que señalar, no obstante, que debido a la ausencia de palabras tangibles o enseres de oraciones como en el habla verbo-vocal, hay un énfasis sobre el propio comportamiento del individuo como enfrente de estilos institucionales; existe, todavía, sólo, la minimización pero no la abolición de la influencia institucional. Los gestos de las personas de diferentes grupos culturales, franceses, italianos, chinos y otros, muestran las características estilísticas de los grupos. Estas mantienen el inconfundible parecido de las instituciones grupales.
La gran diferencia entre instituciones lingüísticas y comportamiento lingüísticos es claramente reflejada en las descripciones hechas por los psicólogos y por los lingüistas generales de una situación simple. El primero describe una acción por parte de una persona particular en relación a un objeto particular, mientras que los lingüísticas convierten las situaciones vividas a las palabras. Un ejemplo es el siguiente.
La situación
John entra a la casa siguiendo sonidos que salen del cuarto de música, el cual contiene un piano nuevo. Él pregunta quién ha tocado el nuevo instrumento. James responde que ha sido Mary.
La descripción psicológica. Se indica que James dijo, “Mary lo hizo”, o sólo, “Mary”.
La descripción lingüística. El lingüista formaliza la situación y la reduce a un conjunto estándar de expresiones representadas por palabras convencionales o parte de palabras que forman una frase como la siguiente:

Ciertamente este esquema es una interpretación arbitraria de la estructura de oraciones la cual sólo está distantemente relacionada al ajuste de habla real. Además, mientras cada interpretación puede ser hecha sin referencia a ninguna actividad psicológica básica, el comportamiento lingüístico psicológico es frecuentemente realizado sin conexión alguna con las supuestas reglas de la gramática convencional. Acciones verbo-vocales no necesitan ser una parte de ajustes conductuales, pueden ser gestuales o si son verbo-vocales pueden estar parciales, fragmentariamente, y conjuntamente en desacuerdo con la sistematización prescriptiva de los esquemas convencionales que construyen los estudiantes de la lingüística.
REFERENCIAS
- Bloomfield, L. Language. New York: Henry Holt and Company, 1933.
- Delbruck, B. Grundfragen der Sprachforschung. (Strassburg): Trübner, 1901.
- De Saussure, F. Course in General Linguistics. New York: Philosophical Library, 1959.
- Kantor, J.R. An Objective Psychology of Grammar. Chicago: Principia Press, 1936.
TRADUCCIÓN REALIZADA POR: RAÚL CLEMENTE
Revisión de la traducción y adaptación web: Interbehavioral.com




