Un esbozo de psicología social

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portada esbozo de psicología socialJ. R. Kantor

La psicología social es, ante todo, la ciencia romántica. La más joven en años y sin embargo la más envuelta en leyenda. Como una verdadera heroína del romance, ha inflamado la imaginación de todos los estudiosos humanísticos. No sólo la cultivan sociólogos y psicólogos, sino que también antropólogos, economistas y politólogos buscan ampliamente su conocimiento.

¿Cómo podemos explicar esta búsqueda asidua de la psicología social? La respuesta, sin duda, se encuentra en los cuentos fabulosos que se rumorean sobre sus poderes y actuaciones. Se cree que la psicología social puede explicar la formación de la sociedad. Comprende las fuerzas que dirigen los destinos de la historia y la política. Puede ofrecernos los secretos del pensamiento y el lenguaje y los misterios de la vida artística.

De una cosa estamos seguros, la psicología social nació de grandes expectativas. Los que asistieron a su nacimiento predijeron que sería poderosa y realizaría grandes hazañas. Cuando esta ciencia vislumbró por primera vez el amanecer, se predijo que la psicología social crearía la llave con la cual abrir todas las cámaras secretas de las ciencias humanísticas. Los intrincados problemas relacionados con la naturaleza del lenguaje, las costumbres, la moral, la religión y la ley iban a ser rápidamente resueltos por su gran habilidad. El hecho de que estas promesas fueran groseramente truncadas, más que restarle valor a su carácter épico, lo incrementaba.

De hecho, es tan romántica, la psicología social que su propia identidad es un enigma. ¿Es una rama de la sociología o de la psicología? Muchos creen que lo que se disfraza de política y economía es en realidad psicología social. Quizá el misterio esté aquí ocasionado por el hecho de que, como tantas heroínas románticas, la psicología social lleva sobre su escudo la batuta siniestra. ¿Por quién fue engendrada? ¿Por la filosofía, la filología, la antropología o la psicología? Todas éstas y otras adornaron la escena de su desarrollo temprano.

Así se plantean los problemas del presente libro.

Todos aquellos que estén interesados en nuestro tema y crean que es importante, estarán de acuerdo en que debemos saber de lo que realmente trata. El romance en la ciencia no es tan deseable como la información y el pensamiento crítico.

Tal vez la psicología social sea uno de esos temas limítrofes que no pertenecen exclusivamente a la psicología ni a la sociología, sino a ambas disciplinas a la vez. Sea cual sea el tipo de estudio, debe tener un tema distintivo. Es nada menos que una desgracia que los materiales de tantos tratados de psicología social consistan en mezclas de un poco de fisiología, sociología, psicología y antropología en diversas proporciones. Cuando, como sucede con frecuencia, estos ingredientes no son de una calidad satisfactoria, la desgracia se convierte en calamidad.

Como estudiantes de psicología, por lo tanto, consideramos que es nuestra tarea separar claramente los hechos psicológicos de los datos de las otras ramas de las ciencias sociales. En este trabajo, en consecuencia, tratamos de mantener distintos los hechos del comportamiento humano de los datos de la sociología, la política, la antropología y la economía con los que se los confunde con demasiada frecuencia.

Nuestro objetivo es igualmente distinguir los acontecimientos psicológicos sociales de los materiales de la psicología general. Si la psicología social ha de justificar su existencia como una disciplina separada, debe tratar con una forma distinta de datos. Sólo después de haber aislado así los eventos psicológicos culturales podemos estudiarlos con eficacia. La tarea central del presente volumen es presentar una declaración tan satisfactoria como sea posible de los hechos psicológicos de la psicología social.

Pero por mucho que aislemos y describamos con éxito los hechos psicológicos sociales, sabemos muy bien que no existen solos. Porque, después de todo, son sólo aspectos de fenómenos humanísticos más amplios; es decir, están invariablemente ubicados en una matriz de eventos humanísticos. En consecuencia, hemos dedicado un espacio considerable a la discusión de los fenómenos antrópicos, sociológicos, psicológicos generales y biológicos, en la medida en que tengan relación con los hechos de la psicología social. Este procedimiento no sólo nos permite distinguir los diversos acontecimientos, sino también tener en cuenta sus relaciones.

Una vez más, nos hemos esforzado especialmente en sugerir la extrema complejidad de los acontecimientos humanos. No es posible un conocimiento adecuado de los datos sociales si consideramos cualquier hecho, digamos una circunstancia sociológica, como el simple resultado de otro hecho, por ejemplo, un acontecimiento psicológico. Por el contrario, siempre hay muchos eventos que se influyen mutuamente cada vez que se trata de alguna situación humana. Los hechos sociológicos sin duda tienen sus efectos sobre los psicológicos, pero lo contrario es igualmente cierto.

El escritor está convencido de que gran parte de la confusión que impregna la psicología social actual se debe a la insuficiencia de la psicología tradicional. Mientras los fenómenos psicológicos se traten como estados o fuerzas invisibles, realmente no podría haber ciencia de la psicología, ni podríamos distinguir esta última de ninguna otra disciplina. El presente trabajo se basa, por lo tanto, en una fundación organísmica sobre, la concepción, a saber, que los fenómenos psicológicos constituyen interacciones de personas con objetos de estímulo. Dado que las reacciones sociales consisten en interacciones con estímulos institucionales, caracterizamos el tema del presente volumen como psicología social institucional.

J. R. K.

febrero de 1928[1]

[1] Como puede verse, este libro fue escrito en 1928, antes de que Kantor formulara y expusiera su Teoría Interconductual. Por eso, el autor se refiere a la Psicología Organísmica en la que aún no está considerado el concepto central de la interacción entre objetos y organismos, pero, como podrá considerar el lector, muchos otros conceptos (objetos de estímulo, sistema de reacción, biografía reaccional, etc.) de la psicología interconductual se emplean desde esta obra. Dada la diferencia anterior, suponemos que Kantor no realizó una revisión del contenido de este libro, pero consideramos que en esencia no se contradice con lo que después expondría como Psicología Interconductual. Además, es interesante observar que, en esta obra, Kantor a veces parece tener una posición causalista (La psicología es el estudio de las respuestas a los estímulos p. 11; los estímulos provocan respuestas idénticas en varios individuos p. 18, entre otras varias afirmaciones) pero tal suposición se desvanece si en lugar de “acción”, consideramos el término “interacción”.

También queremos enfatizar que este libro fue escrito hace 95 años por lo que el formato de las referencias no es el actual además de que no existe un listado general de referencias. Al final de algunos capítulos se encuentran pequeños listados de “Referencias Seleccionadas” y se ha respetado su formato. N. del T.

El libro está disponible en formato EPUB y PDF.

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Scientific situations as much as any other display evaluations and values. Evaluations pertain to events investigated, to methods used, and the interpretations of results obtained.

Similar deterioration of institutions occur in the changed functioning of political processes; so that they are no longer reacted to as genuine administrative agencies but rather as exploitative activities of office-holding and the maladministration of public funds.

In philosophical situations cultural reactions and valuations may center around problems of ontology or epistemology. Students become ingrained with attitudes such as realism, idealism, pragmatism, phenomenology, or linguistic analysis.

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